

España es un país multilingüe, no plurilingüe. Un país es multilingüe cuando en él se hablan varias lenguas, lo cual sucede en casi todos los países. En cambio, un país es plurilingüe cuando sus ciudadanos se esfuerzan por manejarse en varias de sus lenguas y dicha pluralidad lingüística forma parte de la esencia del país, lo cual evidentemente no se corresponde con la realidad lingüística española. En España es necesaria y urgente una política lingüística guiada por el amor a nuestras lenguas, a todas. Una idea que parece estar ausente en la cotidiana vida política española.
Disponible como Ebook y Kindle.
Este libro ha recibido una ayuda a la edición del Ministerio de Cultura y Deporte.
España es un país multilingüe, no plurilingüe. Un país es multilingüe cuando en él se hablan varias lenguas, lo cual sucede en casi todos los países. En cambio, un país es plurilingüe cuando sus ciudadanos se esfuerzan por manejarse en varias de sus lenguas y dicha pluralidad lingüística forma parte de la esencia del país, lo cual evidentemente no se corresponde con la realidad lingüística española. Ni el español es la “lengua nacional”, como puedan serlo el francés o el italiano en sus respectivos países, ni el catalán, el gallego o el vasco son “lenguas regionales”, como sucede con el corso, el bretón o el veneciano más allá de los Pirineos. Pero el español es la lengua común de los ciudadanos de nuestro país desde hace mucho tiempo.
Lo notable del caso español es que la variedad de lenguas se considera un síntoma que enmascara un serio problema político. En España las lenguas se usan como justificación de las naciones que supuestamente sustentan y de la existencia de cuatro lenguas se infiere la de cuatro naciones que serían algo así como estados irredentos que es preciso liberar, lo que lleva a interpretar al español como una especie de intruso. Tratar al idioma español –y lo que es peor, a los hispanohablantes nativos– como si fueran invasores representa una tergiversación de la verdad histórica que se trata de legitimar a base de narraciones falsas del pasado y de mapas inventados.
Se ha hecho evidente que en España es necesaria y urgente una política lingüística guiada por el amor a nuestras lenguas, a todas. Una idea que parece estar ausente en la cotidiana vida política española.
"El libro manifiesta la grandeza intelectual de un sabio poco conocido como Ángel López, un teórico que en su obra hace gala de su erudición sin caer en la infertilidad mediante la expresión de frecuentes juicios críticos de gran dureza hacia nuestra realidad más mediata, pero dentro del conocimiento de una propia disciplina que domina con comodidad, la lingüística, poniendo de relieve la ponderación de sus afirmaciones en una realidad que exige explicación cada día."
Reseña escrita por Luis Veres, "Geografía lingüística", Quimera 451-452, p.87
Ficha técnica
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